Del Amor Navegante - Leopoldo MarechalPorque no está el Amado en el Amante
Ni el Amante reposa en el Amado,
Tiende Amor su velamen castigado
Y afronta el ceño de la mar tonante.
Llora el Amor en su navío errante
Y a la tormenta libra su cuidado,
Porque son dos: Amante desterrado
Y Amado con perfil de navegante.
Si fuesen uno, Amor, no existiría
Ni llanto ni bajel ni lejanía,
Sino la beatitud de la azucena.
¡Oh amor sin remo, en la Unidad gozosa!
¡Oh círculo apretado de la rosa!
Con el número Dos nace la pena.
Fuiste la muestra gratis que nunca quise comprar…
Saudade (Por Miguel Falabella).
Agarrarse el dedo con una puerta duele.
Golpearse la cara contra el piso, duele.
Torcerse el tobillo, duele.
Una bofetada, una trompada, un puntapié, duelen.
Duele golpearse la cabeza con el borde de la mesa, duele morderse la lengua, una carie y piedras en los riñones también duelen.
Pero lo que más duele es la saudade.
Saudade de un hermano que vive lejos.
Saudade de una cascada de la infancia.
Saudade del gusto de una fruta que no se encuentra más.
Saudade del papá que murió, del amigo imaginario que nunca existió…
Saudade de una ciudad.
Saudade de nosotros mismos, cuando vemos que el tiempo no nos perdona.
Duelen todas estas saudades.
Pero la saudade que más duele es la saudade de quien se ama.
Saudade de la piel, del olor, de los besos.
Saudade de la presencia, y hasta de la ausencia consentida.
Vos podías quedarte en la sala, y ella en el cuarto, sin verse, pero sabiéndose ahí.
Vos podías ir para el dentista y ella para la facultad, pero se sabían allí.
Vos podías pasar el día sin verla, ella el día sin verte, pero sabían del día de mañana.
Pero cuando el amor de uno acaba, o se torna menor, al otro le sobra una saudade que nadie sabe cómo detener.
Saudade es básicamente no saber.
No saber más si ella continúa sufriendo en ambientes fríos.
No saber si él continúa sin afeitarse por causa de aquella alergia.
No saber si ella todavía usa aquella mini.
No saber si él fue a la consulta con el dermatólogo como prometió.
No saber si ella se alimentó bien últimamente por causa de esa manía de estar siempre ocupada.
Si él estuvo yendo a las clases de inglés, si aprendió a entrar en la Internet y encontrar la página del Diario Oficial.
Si ella aprendió a estacionar entre dos coches.
Si él continúa prefiriendo la cerveza oscura.
Si ella continúa prefiriendo jugo de naranja.
Si él continua sonriendo con aquellos ojitos apretados…
Si ella sigue bailando de aquella forma enloquecedora…
Si él continua cantando tan bien.
Si ella continua detestando Mc Donald’s.
Si él continua amando.
Si ella sigue llorando hasta en las comidas.
Saudade realmente es no saber!
No saber qué hacer con los días que son más largos, no saber cómo encontrar tareas que detengan el pensamiento, no saber cómo frenar las lágrimas al escuchar esa música, no saber cómo vencer el dolor de un silencio…
Saudade es no querer saber si ella está con otro, y al mismo tiempo querer.
Es no saber si él está feliz, y al mismo tiempo preguntar a todos los amigos por eso…
Es no querer saber si él está más flaco, si ella está más linda.
Saudade es nunca más saber de quien se ama, y mismo así doler.
"My fault, my failure, is not in the passions I have, but in my lack of control of them."
- ― Jack Kerouac
"Siempre quejándote de todo y a la vez fingiendo no darle importancia a nada, vives de esperanzas pero no sabes ni que esperas." - Julio Cortazar(Source: make-a-wish-infinite)
Llevarse el mundo…Hoy me levante con ganas de llevarme el mundo por delante. Pero me puse a pensar qué significaba cuando la gente dice esa frase. Me pregunté que me llevó a pensar esa frase, si fue un hecho azaroso o deliberado, porque mi inconsciente sabe que quiere decir pero no tiene ganas de contárselo a mi consciente. Y me di cuenta, en realidad, que tenía ganas de hacer, decir y sentir sin pensarlo demasiado. Tenía ganas de dejarme llevar.
Entonces, pensé en lo primero que quería hacer. Curiosamente la imagen de tu rostro se me apareció enfrente mío, tan corpórea como si estuvieras realmente aquí. Estire mi mano, rocé con la punta de mis dedos tu mejilla y casi que pude sentirla. Pero, enseguida me di cuenta de que las ganas de verte sobrepasaban mis nociones cognitivas y pensé: “estoy perdiendo la cabeza”.
Me sentí limitada, frustrada, atrapada. Quise putear al perro del vecino, que no paraba de ladrar, y al noticiero de una tele, lejana e ignorada, que no me dejaban pensar(te). Me pregunté qué estarías haciendo, “durmiendo” me respondí sin dudar. Entonces me imaginé a tu lado, enredando mis dedos en tu pelo y tarareando alguna melodía sin tono ni sentido. Adoraba el reflejo de algún rayo de sol, que se colaba por entre las ranuras de tu persiana cerrada, y la idea revoltosa de tu cuerpo sobre el mío, curvándonos los dos bajo un mismo modo. Fue cuando tu realidad se confundió con mi ficción y me gustó, perder la cabeza en ese sinfín de emociones.
Entonces dejé de anhelar y comencé a actuar. Me senté frente al teclado con intenciones de llevar(te) a cabo. Pero me di cuenta que las palabras no fluían como solían hacerlo, que sea lo que sea que escribiera no iba a sonar como lo que realmente tenía ganas que escucharas. Me frené al instante, porque llevarse el mundo por delante implicaba algo más que toda esta locura (o al menos implicaba una de otro tipo). Y me di cuenta, en realidad, que tenía ganas de hacer, decir y sentir sin pensarlo demasiado. Tenía ganas de dejarme llevar y que el mundo me llevara. Entonces simplemente escribí:
Te extraño.
Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle,
en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia
los completos de los subtes,
ni en los libros prestados
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original
de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré amor mío,
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré las cosas que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel
donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles
y de puentes.
No estarás para nada,
no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente
trata de acordarse de ti.
…in the altogether image he looks just fine, but in the details he’s the most beautiful creature I’ve ever seen.